La cosmovisión de los
coconucos y los yanaconas en su arquitectura
Los coconucos y yanaconas son
dos etnias culturalmente emparentadas que pueblan los andes caucanos. Sus
viviendas, a primera vista, parecieran carecer de esa relación directa con la
cosmología, que aparece en la vivienda de los citados pueblos. De hecho,
comparadas con las malocas de las selvas orientales, las casas de los coconucos
y yanaconas son edificaciones humildes que apenas albergan una sola familia.
Sin embargo, una mirada más atenta descubre que, tanto en la selección del
sitio para su emplazamiento como en la de los materiales para su construcción,
y aun en el estilo de la edificación misma, la vivienda de los coconucos y los
yanaconas también está reflejando el orden que estos indígenas dan al mundo.
En primer lugar, entre los
coconucos y yanaconas se hace la distinción entre piedras “finas” y piedras
“flojas”, diferenciando las unas de las otras según sea su respectivo
comportamiento al ser golpeadas con un machete. Ocurre entonces que, mientras
las piedras finas responden al golpe soltando chispas, las piedras flojas no lo
hacen así. En segundo lugar, se dice que los terrenos cuyo subsuelo es de
piedra fina “brotan agua” de lo subterráneo, es decir, tienen muchos
nacimientos de agua y por consiguiente son húmedos. Por el contrario, los
terrenos con un subsuelo de piedra floja “tienen el agua debajo” y en
consecuencia su superficie es seca. De este último tipo será entonces el sitio
escogido para la construcción de la casa, pero no sin antes averiguar si hay
alguna “guaca” en el terreno.
Entre los coconucos y yanaconas
existen tres tipos tradicionales de construcción para la casa, llamados
bahareque, adobe y tapia. Pero mientras los coconucos construyen casi
exclusivamente en bahareque, los yanaconas lo hacen en las tres formas citadas.
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